Espléndidos bombones que, presentados con cariño, saben incluso mejor. Pastas de té, huesos de San Expedito y… ¡el Pan de Mallorca! Crujiente y con un toque dulce, ideal para tener siempre en la cocina y mojar en leche o en café. Son rebanadas tostadas de un bollo enriquecido y natural, el biscote de Mallorca.

 

Y qué decir de los nuevos macarons, dulce francés emblemático. Escuetos bocados de distintos sabores: limón, chocolate, pistacho, fruta de la pasión, frambuesa y violeta. Ideales para regalar y para darse un homenaje. Tienen su misterio. Se elaboran con clara de huevo montada, almendra molida y azúcar en polvo. Lo que se obtiene son unas semiesferas de poca altura con corteza en la superficie, interior húmedo y el famoso “pie”, la suela rugosa en la base. Se pegan de dos en dos con ganache, crema de mantequilla, mermelada, etc. Un grato y afortunado juego de contrastes.

Publicado: 14 de Marzo de 2013 a las 10:50